Bajo el protagonismo del Salón Internacional del Automóvil de Shanghái 2025, la nueva generación del Lexus ES se ha desvelado oficialmente. Ante la revolución de las nuevas energías que arrasa la industria automovilística global, esta marca de lujo que siempre se ha mantenido fiel a la estética oriental y la filosofía artesanal ha dado su propia respuesta con una filosofía de producto singular.
Empecemos por el impacto visual más directo. El diseño de la parte delantera con parrilla cerrada del nuevo ES puede considerarse el intento más audaz en la historia de la marca: la otrora emblemática parrilla en huso se ha transformado en una matriz luminosa "sin marco", que junto con las luces diurnas divididas en forma de rayo, presenta una sensación futurista similar a la de un coche conceptual. El lateral de la carrocería adopta un diseño fastback que, combinado con la enorme distancia entre ejes de 2950 mm, mantiene la majestuosidad y solidez propias de una berlina ejecutiva a la vez que incorpora el gen ágil de un coupé deportivo.




Al entrar en el habitáculo, la aplicación de molduras translúcidas de fibra de bambú resulta un acierto destacado, pues no solo continúa la estética oriental que tanto domina Lexus, sino que también dialoga hábilmente con la temática de las nuevas energías. Aunque el diseño de doble pantalla no es pionero, el tratamiento curvo del cuadro de instrumentos de forma irregular y la disposición de botones físicos bajo la pantalla logran un equilibrio exquisito entre sensación tecnológica y practicidad.





La innovación del sistema de propulsión es el plato fuerte de esta renovación. La versión híbrida 300h optimiza el sistema THS de quinta generación para hacerlo aún más suave, hasta el punto de que la intervención del motor eléctrico en condiciones urbanas resulta casi imperceptible. Por su parte, la versión totalmente eléctrica 500e monta una batería de 100 kWh que, junto con el sistema de tracción integral inteligente, garantiza una autonomía de 680 km sin renunciar a la elegante sensación de aceleración característica de Lexus.
En el plano dinámico, la incorporación del sistema de dirección en las ruedas traseras (con capacidad de giro inverso de 4°) multiplica la agilidad de este vehículo de cinco metros, hasta el punto de que el radio de giro real en ciudad es prácticamente equiparable al de un compacto. La suspensión delantera sigue empleando una estructura McPherson mejorada que, aunque ajustada con suficiente confort, en conducción al límite se queda algo por detrás frente a una estructura multibrazo.

En cuanto al equipamiento inteligente, hay que ser objetivos: aunque las funciones de seguridad activa del sistema TSS+ son suficientemente completas, la asistencia a la conducción de nivel L2 existente presenta ciertamente una brecha frente a las nuevas marcas. En lo que respecta al sistema de infoentretenimiento, la fluidez y la tasa de reconocimiento de voz han mejorado notablemente, pero la riqueza del ecosistema de aplicaciones aún necesita reforzarse.
En conjunto, esta renovación generacional no solo es la respuesta integral de Lexus a la era de la electrificación, sino que además muestra una vía singular de transformación para las marcas de lujo tradicionales. No se ha limitado a acumular pantallas o potencia de cálculo, sino que ha integrado orgánicamente la estética oriental con la tecnología de las nuevas energías, aportando una experiencia tecnológica refrescante sin renunciar a su esencia de confort y lujo. No obstante, en esta era en la que "el software define el automóvil", Lexus aún debe acelerar el paso en la construcción de su ecosistema inteligente.



